El legendario saxofonista de jazz se presentó el miércoles en la escuela para una Q&A session en la que respondió las preguntas de los alumnos. Shorter, de 78 años, tocó con músicos de la talla de Miles Davis, Art Blakey, Santana y Joni Mitchell, además de ser integrante de la fundacional Weather Report. “Para tocar jazz hay que ser humano y el desafío es serlo cada día más”, expresó el artista, que contó que es budista desde hace 43 años, una decisión de vida que está presente en cada una de sus frases. “He escuchado música de muchos lugares y en todas hay jazz, hasta en Mozart”, explicó antes de silbar la Sinfonía Nº 40 en sol menor, del gran Amadeus, emparentandolo con el feel del jazz. Wayne recordó sus primeros años de carrera junto a Art Blakey y una anécdota en la que Blakey le dijo “Ser un buen músico no es sólo ser virtuoso sino hay que saber contar historias”. También rememoró algunas con Miles Davis, y una muy especial en la que Miles le preguntó: “¿No te cansas de hacer música que suene como música?”. Shorter aseguró que esa frase le hizo replantear su tarea como músico y ver a su talento como un medio para “despertar a la gente y hacerlos sentir vivos”. “Ahora mismo estoy tratando de sacarme la caparazón para hacer algo imperfecto, porque ahí está la perfección”, manifestó. “Para mí la vida no tiene principio ni final y los temas tampoco, sólo hay acuerdos para finalizar los temas”, sentenció. Wayne contó que en los últimos años se está particularmente interesado en la música incidental del cine independiente y en la música del período premedieval, y anticipó que está trabajando junto a la cantante y contrabajista norteamericana Esperanza Spalding y al ensamble alemán Orpheus Quartet. Wayne Shorter pasó así por la EMBA y regó a los alumnos de enseñanzas sobre la música, pero principalmente sobre la vida.