El Auditorio de Ciudad de La Paz fue el escenario ideal para que el baterista norteamericano Phil Maturano despliegue junto a su trio una velada del jazz más dinámico. Para esta clínica de ensamble, Maturano contó con el aporte del bajista Phil Palombi y del tecladista Matthew Fries, quienes sumaron su visión sobre la composición, las técnicas y la función de cada uno de los instrumentos a la hora de agruparse. “Kriptonite”, un tema de Palombi, fue el elegido para abrir la noche y romper el hielo. “Lo más importante en un nsamble es saber donde se genera el tiempo en el jazz”, explicó Maturano a los alumnos, y amplió: “Se genera desde arriba y el pulso lo marca el bajo, porque es el corazón del grupo”. Luego se adentró en las funciones que particularmente realiza cada instrumento, empezando por el suyo: “La batería sigue el ritmo con el hi-hat y el bombo. El teclado tiene que ir arriba y empujar la música”. Palombi se encargó de hablar sobre el bajo: “No sólo lleva el pulso sino que también armoniza. Un error común es creer que en el jazz hay que tocarlo como un contrabajo y no es así”. Antes de interpretar “Erronel”, Maturano definió la manera de tocar jazz: “Debe tener energía y poder, a pesar de tocar a un volumen más bajo”. Maravillado con la interacción de los músicos, uno de los alumnos preguntó sobre como entender cuando llega el final del solo y como ensamblarse. La respuesta la dió el tecladista Fries: “Hay ciertos movimientos que forman un vocabulario musical al tocar jazz, que son claros de entender”. El cierre fue con “Twelve Bar Blues” y el standard “Erigin”, dos temas que fueron los últimos de la gira del trio ya que esta clínica fue la parada final antes de volver a Estados Unidos. Un honor más para la EMBA y una razón más para valorar su presencia en la escuela.